¿Cuándo debo empezar a hacer mi testamento?

Las preguntas sobre la muerte y la posteridad son comunes y legítimas. Cada uno de nosotros ha sufrido la pérdida de un familiar, de un amigo, de un conocido, y nadie está a salvo de un accidente o de algún otro destino. Independientemente de la edad, preocuparse por las repercusiones de la muerte es imprescindible: por desgracia, con demasiada frecuencia tendemos a olvidarlo y este artículo pretende recordárnoslo.

Tanto si se es rico, como si se es pobre, se está solo o se es cabeza de familia numerosa, cada uno de nosotros, al morir, dispondrá de sus bienes según su última voluntad.

¿Por qué hacer un testamento?

Hay muchas formas de disponer de los bienes en caso de fallecimiento (véase el artículo), pero la mayoría de nosotros suele optar por el testamento. Nunca es demasiado pronto para empezar a hacer uno, ya que la ley simplemente exige tener 18 años y capacidad de discernimiento.

Ciertos acontecimientos de la vida deberían animarnos a redactar un testamento, siendo los principales el matrimonio y el nacimiento. Pero la compra de un inmueble, una casa, la firma de un contrato «arriesgado» o una larga salida al extranjero son igual de importantes.

¿Cómo debe redactarse un testamento?

Es esencial que el testamento se actualice en función de estos acontecimientos, para que se corresponda lo más posible con la situación de su autor y, sobre todo, para evitar posibles litigios. Además, el derecho matrimonial y el derecho sucesorio permiten un amplio abanico de maniobras e infinitas posibilidades, siempre que se respeten las instrucciones iniciales impuestas por la ley.

Se recomienda encarecidamente planificar el testamento con tiempo si se considera que la solución prevista por la ley es insuficiente. Esto también se aplica si se desea hacer valer deseos particulares que la ley no incluye automáticamente (por ejemplo, una donación a una fundación benéfica).

Además, en el caso de una situación familiar compleja (familia ensamblada, bienes situados en varios países, empresa familiar, etc.), hay que tomar precauciones especiales, e incluso recurrir a un abogado, notario o funcionario público para garantizar la redacción del documento.

A partir de los 18 años, no hay un buen momento para empezar a redactar, ¡y nunca es demasiado pronto para empezar!

¿Síndrome de la página en blanco? No se preocupe, el equipo de Lawrence le ayudará a redactar su testamento.

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